martes, 31 de marzo de 2015

Lo único que supera a la muerte: el amor.

Ella dijo: “Escríbeme algo bonito” y él le escribió: “(∂ + m) ψ = 0”.

Esa es la ecuación de Dirac. Gracias a esto, se describe el fenómeno de entrelazamiento cuántico, que en la práctica dice que: “Si dos sistemas interactúan uno con el otro durante un cierto período de tiempo y luego se separan, lo podemos describir como dos sistemas separados, pero de alguna manera sutil están convertidos en un solo sistema. Uno de ellos sigue influyendo en el otro, a pesar de kilómetros de distancia o años luz”. Esto es el entrelazamiento cuántico o conexión cuántica. Dos partículas que, en algún momento estuvieron unidas, siguen estando de algún modo relacionadas. 



No importa la distancia entre ambas, aunque se hallen en extremos opuestos del universo. La conexión entre ellas es instantánea.


Texto compartido por Karen Hellel
Fotografía, propia. 

miércoles, 25 de marzo de 2015

El primer cantinero


Mentiría si digo que fue mágica la primer experiencia con La fée verte”. Todo transcurría de forma muy normal en mi habitación, las cosas desacomodadas como de costumbre; hojas de barcos por aquí; plumas de león por allá; algunos libros botados al pie de mi ropero de madera de alga; el elefante tranquilo, tomando su baño de media tarde. Lo único  extraño que pasó antes de conocerla fue escuchar el caer de la lluvia resbalando por mi ventana, no podía creer: ¿agua cayendo de las nubes?, jamás había visto tal ejercito correr en hacia abajo, ¡presenciaba una revolución! 



Estaba perdido viendo caer las gotas, cuando mi pez salpicándome la mano, acercó a mí un  vaso casi lleno de un licor verde…, -¿extraño fenómeno, no crees?, bebe esto, y respira. Recibí el trago. Di el primer sorbo… todo volvió a la normalidad. La lluvia de nuevo resbala dirección al cielo; el pez sigue sirviéndome ajenjo.  

lunes, 4 de agosto de 2014

PETICIÓN

Tráeme tus peores recuerdos, tu cielo saturado
Tráeme tus cuentos del desierto, el agua que no has tomado
Tráeme tus manos desatadas, tu cabellera enmarañada
Tráeme tus sueños cortos y tus ojos sin fondo.

Tráeme el amargo licor probado, tus hielos disueltos en el florero
Tráeme la flor muerta entre tus piernas, el vaso roto con la azucena
Tráeme las arrugas de tus pies, tus zapatillas de falsa piel
Tráeme los brazos de cuerda, tus ganas de perder.

Tráeme tu mal pasado, el futuro en la taza de café
Tráeme tu mejor juego, las reglas rotas con pasión
Tráeme tu primer dibujo, los traumas que te frenaron
Tráeme tu último esfuerzo, el frasco sin duraznos.


Tráeme el dulce que te quitaron, la virginidad mal pagada
Tráeme la espina de tu alma, la sal para cuidarla
Tráeme las palomas de tu parque, el estanque podrido
Tráeme los vicios, las virtudes, los defectos; la soledad, la compañía, los demonios sin alas, las hadas de tu espalda; el archivo de tu infancia, las fiestas que pasaste ahogada, la espada de tu indiferencia, el desierto de tu rencor.

Tráeme todo lo que tengas: pasado, presente, y ahora, es mi petición. Pido tomarte de la mano hasta llegar donde nadie sabe quién es.


jueves, 31 de julio de 2014

Al reflejo añil

Me siento frente al espejo mentiroso, destellante por el  reflejo de un viejo con pelo nevado parejo, y barba selva; misteriosamente plagada de cúmulos. Su diestra, no pesa tanto ya, sirve el ocre del bastón como pilar, remplazo de la fuerza jovial que dejó en el último cajón, donde la memoria ya no paró. Portado con sutileza, no para reposar sus huellas, sino para enfatizar su presencia, para poner fuerza sobre los actos de flaqueza humana.

¡Qué porte anciano!, al tejer una red en tu mano para ese habano, esa mano zurda del diablo, que tantas glorias te ha alcanzado; desde la pintura hasta la escritura, y esas tardes de ocaso,  paseando en la cueva de tu helena musa de altura.

¡Qué años anciano!, pero no te llenes de melancolía recordando, que si cargas de lluvia tus ojos, mancharás tu grueso saco estampado.

¡Qué estampa anciano!, tu albornoz abigarrado elegante, discreto pero excéntrico, armonioso a tu figura fina, arrugada crepe a mano de las primaveras muertas, unas desperdiciadas, pero muchas aprendidas.
¿Cuántas veces apagaste tu mente para prenderla en otro lado? Con un vaso de whisky reposando a tu costado, como en estos años, sino fuera por tu cara marcada, por tus veredas de hojas muertas  juraría que por tu figura no ha pasado el tiempo desnudo.

¡Qué vida anciano!, recuerdo el futuro que no has pisado, rompiendo la jaula de los peces que aún no has pintado, siempre quitándote la boina en despoblado.
Es tiempo ahora de quebrar el encanto, saca tus canicas y elimina el marco, rompe ese reflejo saturado, para correr a su lado. Juega en el callejón que dejaste en el pasado; muerde de vuelta esas piernas, que un día te dieron resguardo, quítate la dentadura postiza y pégate los dientes de leche, degustadores de tiernos senos, sin esperar ser amamantado.

¡Súbete a la bicicleta anciano! Y siente de nuevo el aire corriendo, rompiendo las cataratas de tus ojos, las cenizas del volcán pegadas ahora en tu pelo cano.

Ahora, anciano, puedes reposar, descansado porque te has atareado, echa tu cobija al calor de la chimenea, despeina tus esperanzas, que ya han estado muy atadas.

¡Corre anciano! Saca los carros de lata, los soldados de plomo y el corazón del baúl,  ponte el chupón de nuevo; todo ha sido un sueño, jamás cruzaste esa sala del tiempo. Lo estás dudando anciano, es lógico, sabes que al intentarlo, borrarás tus años dorados, tus logros celebrados, tus amores conquistados. No eres tonto anciano, sabes lo que en ti ha vivido, bueno o malo, te seguirá hasta que seas cremado.

Pero ya hablaremos de eso anciano, en otro de tus reflejos inesperados, por hoy, los dos estamos cansados. Anda, pon fuego a mi tabaco, ven; recuéstate a junto a mí, descansa en paz, que aunque mañana nos cargan, la caminata será larga para reposar en nuestro último lugar. 

lunes, 8 de abril de 2013

LA ESPINA DE LOS MUERTOS

Soy malo sepultando almas, pido plumas prestadas para intentarlo, y no sentirme tan desahuciado entre mares de cuerpos fingiendo estar vivos; a gritos de carcajadas falsas, con sonrisas adquiridas a bajo costo en fin de temporada, con poses para quienes dicen: admirarlos y desearlos.

Esos cuerpos; que se fijan en el costo y no en el valor sabor del vino, que voraces cómo bestias drogadas, consumen mierda chapada en oro, para disfrazar el sabor de los gusanos atrapados en el bocado; adoradores del ser muerto y frío, del bien vestido maniquí. Apaciguan sus sueños en el pobre metal y papel marcados por signos de supuesto valor, forjan el anhelo de una falsa cumbre de dicha. 

Los observo desde mi sombra rota, en cuando me asomo, a la luz y no me deslumbro, me ciega la arrogancia de supuestos triunfos, no escucho a sus falsos dioses. Lloro de sus alegrías y sin evitarlo río con sus penas; ¡Seguro hacen lo mismo desde su ventana cuando me ven salir! y lo juro por mi Helena, que no por despecho a cobrarles lo hago. 

Mi juez no es el mismo que los condena a ellos, su soberbia los pone como propios jueces; similares a las ratas que devoran a sus críos... Así se comen entre ellos, se van entre las fauces del tiburón siendo la mas selecta carroña, pero al fin CARROÑA.

Perdón no tengo que pedir por el sangrar de sus ojos, pide perdón quien se dispone a remediar, y ustedes mis cuerpos muertos jamás remediaran por más que quiera. No porque así lo deseé, pero sus pasos los tienen a plomo, enrielados hacia su propia suerte, aferrados a no salir de las vías de su "felicidad". 

¡Hasta pronto mis muertos! Los dejo posar para el retrato; tan real, como sus ganas de aparentar. Pronto se enmarcaran en la desesperación llegando al precipicio, del que no podrán escapar.   

jueves, 28 de febrero de 2013

LA CUEVA PREFERIDA

Siempre me encuentro el en mismo lugar para: escribir, dibujar, soñar, o simplemente liberarme. No es que quiera se vuelva manía, de esas cosas que se hacen; mecánicas y sin respirar o degustar el aire. 


Pero si me encuentro aquí es por dejar parte de mí, es la silla de plástico amarillento por los años; en la mesa sabor cocina casera, rodeado de gente menos común que yo. No es por más el mejor lugar, padezco casi siempre por que me sirvan vino, a la comida le falta sal. Tiene algo que sobrepasa el nombre, no he de mentir es lo que me mantiene aquí, sin dejar de lado el paisaje de personajes que desfilan frente a mis ojos, ¡de tantas formas y colores! 



Rinocerontes corriendo del cazador; pájaros volando con su jaula, delfines en busca de agua, leones domesticados por los corderos, buitres planeando la zona, asqueados de la carroña, ruiseñores maltratando su canto por migajas. Parece como si el arca de Noé hubiera... hubiera estacionado su camino por un momento.



Necesito solo, cerrar unos segundos los ojos; para que lleguen gotas dosificadas a llenar mi vaso de licor, desde alguna carreta vieja; jalada por un matrimonio de asnos franceses, pastando en tierras romanas... ¡tan bien educados están!




Abro los ojos, me ladra el perro que me acompañará junto con mi soledad en la vejez. De bizarra altura y galantería al caminar, altivo como el mismo negro de la noche sin luna, con orejas puntiagudas, capaces de escuchar la voz de las moscas; de ojos azules llenos de feroz comprensión, su pelo largo como cascada corre hasta su cola fina y larga; su trompa, afilada y lista para beber leche. Toda la figura de un lobo educado por las normas naturales de su instinto reprimido... ¡Qué bello compañero, tenemos soledad y yo!


Es tiempo de pagar lo que ahora me repone, y calmó el temblor de mi mano izquierda.  

martes, 12 de febrero de 2013

DE CANARIOS PERDIDOS

A mis años y apenas puedo escribir, no estoy aquí para agradar a las masas, no someteré pueblos a mis deseos, mis lecciones no serán citadas; tal vez.. solo tal vez, esté aquí para agradarle a quien empuña este tintero moderno. No lo espero, tampoco lo deseo, ni él sabrá lo que pienso en estos momentos y en las nubes futuras de la mente.

Ideas vuelan en cielo, cual par de canarios recién salidos de su jaula vieja, oxidada por el descuido de un dueño muerto, sin saber cuan inmenso es el vuelo que les espera, en el infinito azul que cubre la tierra de día, y noche. ¿Qué tan alto pueden llegar? ¿a otra galaxia sin un casco especial?


Uno quiere tomar la derecha del camino, el otro... clava su mirada en la tierra infértil por tanto esperar, aunque vivieron en la misma jaula desde la madre; no comparten intereses, buscan prados diferentes, viven una desarmonía siendo uno mismo, y de la misma especie, desconocidos en su nido, antítesis emplumadas... No caben en la misma rama.

Se separan y se extrañan, se reúnen y se escupen; no encajan ya sus picos, sus alas ya no se acompañan. Parten por cielos distintos dejando al destino, lo que comerán mañana.