Mentiría si digo que fue mágica la primer experiencia con “La fée verte”. Todo transcurría de forma
muy normal en mi habitación, las cosas desacomodadas como de costumbre; hojas
de barcos por aquí; plumas de león por allá; algunos libros botados al pie de mi
ropero de madera de alga; el elefante tranquilo, tomando su baño de media
tarde. Lo único extraño que pasó antes
de conocerla fue escuchar el caer de la lluvia resbalando por mi ventana, no
podía creer: ¿agua cayendo de las nubes?, jamás había visto tal ejercito correr
en hacia abajo, ¡presenciaba una revolución!
Estaba perdido viendo caer las
gotas, cuando mi pez salpicándome la mano, acercó a mí un vaso casi lleno de un licor verde…, -¿extraño
fenómeno, no crees?, bebe esto, y respira. Recibí el trago. Di el primer sorbo…
todo volvió a la normalidad. La lluvia de nuevo resbala dirección al cielo; el
pez sigue sirviéndome ajenjo.
