Me pediste inmortalizar tu nombre, y no lo menciono, lo grito ahogado en deseo interno, cual mariposa entre el tornado sale a un vuelo nuevo, grito tu nombre pero no lo digo. Lo siento y lo bebo, tejo caminos dorados entre tu cabello jugando en mi espalda, esos hilos cálidos y negros que tapan mis alas de bestia desgarrada.
Preparas tu escopeta, cargada de piernas balas, ¡MATAS EL FRIO! con la seda de tus ganas, fina seda que resguardaste para un plebeyo y no ofreciste a ningún dios.
Monumento, DIVINA estampa, pegada al terremoto de mi pecho, no les cuentes que ha pasado, no entenderían con sus mascaras de cuerdos, trajes de respetables catrines y damas, lo que a éste par de locos están jugando, a pintar en vivos tonos con tintas de ardor, sobre paredes frágiles de escombro por nuestro resplandor.
En tu lienzo espalda llevas mis palabras, en el centro de tu alma mi ultima estocada.
Que se ahoguen a besos...que se pierdan entre su deseo...que se atrevan a vivir su locura y pintar de sonrisas sus lienzos...que su espalda cuente tus anhelos...
ResponderEliminarQue más¡¡?? intenso... ser la musa de esto debe ser ... no sé... pero me encantó
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